RECUERDOS DE MIS VIVENCIAS EN EL ESTADIO ESPAÑOL.
octubre 29, 2020
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octubre 29, 2020
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REFLEXIONES DEL ENCIERRO

En mi pequeño departamento sola, después de varios días en que ordené, lavé, limpie todo hasta las paredes, mi estado de ánimo comenzó a debilitarse.

Sobreviene la calma forzada y los días van pasando lentamente. a veces siento el peso nítido del presagio, pienso que la calma, me será cobrada con una mayor catástrofe.  Que todo el tiempo que paso cocinando, preguntando recetas, limpiando la terraza, descartando ropas que no uso, bajando a la bodega a buscar mi ropa de invierno y llevando la de verano, leyendo, viendo la TV, mis álbunes  de fotos de los viajes y de  familiares, hundiéndome en mis recuerdos.  Todo esto es un tiempo escandalosamente perdido pienso, es una tajada de tiempo de nuestras vidas mutilada  por circunstancias ajenas a nosotras mismas. La presencia oscura y pérfida de un virus que ha castigado a los seres humanos de este planeta extendiendo sus tentáculos a todos sin excepción provocando muerte, pánico, incertidumbre en  lo futuro.

La inminente desgracia se hace presente, soy vulnerable por mi  edad , pienso, en cualquier momento aparecerá el virus en mi cuerpo, como una nube  negra, dejando atrás los días que la claridad del aire parecía música.

Quizá tenga abstinencia de los días frenéticos, del estímulo, de la aceleración, de los mails acumulados, de las demandas urgentes, de las reuniones con mis familiares y amigas, de la vida intensa de nuestro Estadio Español con su bullicio y colorido. Pero, a veces pienso que estos  están hechos de una clase de belleza que soy incapaz de soportar, la soledad. el silencio  es una oportunidad para reflexionar, acercarse a DIOS, recordar el pasado, aprender a vivir el presente y mirar el futuro, a veces con optimismo o con terror.

Lo único que me alivia es escribir, pero hasta eso, lo que está sucediendo ha bloqueado mi capacidad creativa.

Mis días transcurren en una laxitud lacerante, que no me reconozco. Ahora alterno entre la quietud y la desesperación.

Por las mañanas despierto como que tuviera una piedra sobre el pecho, las trompas de la muerte cantaban sobre mí desde temprano, las noticias en la TV desoladoras. Me consuelo, una nueva era va a comenzar.

MARICARMEN

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