Globalización y religión: una aproximación histórica a los credos según Voltaire y su inserción actual.

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Globalización y religión: una aproximación histórica a los credos según Voltaire y su inserción actual.

Estela Socías Muñoz

Globalización y religión: una aproximación histórica a los credos según Voltaire y su inserción actual.

“ ¿Qué padre, que madre habría podido nunca abjurar de la naturaleza hasta el punto de presentar a su hijo o hija para ser degollados en un altar, si no hubiese estado seguro de que el dios del país ordenaba ese sacrificio?”

(Filosofía de la Historia- 45)

En el texto “Filosofía de la Historia”, Voltaire ofrece una mirada a la construcción social de los diferentes pueblos y naciones que podían establecerse como originarios. Pareciera ser que “SU intención es partir del inicio de las sociedades para comprender sus relaciones básicas con la continuidad. Y aunque menciona pueblos absolutamente diversos, puede entreverse un hilo conductor que el autor probablemente no escogió, sino que existe como una constante en la humanidad y que el autor no niega. Nos referimos a las creencias y a la constitución de la religión a 10 largo de la historia.

Voltaire manifestaba abiertamente las cualidades y diferencias de cada pueblo en relación con sus preceptos de adoración, explicando las doctrinas que compartían bases entre un pueblo y otro, siendo uno más viejo que otro o siendo contemporáneos o las prácticas o ritos comunes, así como también evidenciaba las falsas creencias o los engaños humanos desde la adivinatoria y el mal uso de aquello que podría reunirse en la fe (entendiendo fe desde la mirada cristiana y sin obviar la opinión de Voltaire sobre la religión). Y a 10 lago de todo el texto es imposible no contemplar la constancia del tema, por 10 tanto, tenemos un indicador que consigna la presencia humana. constante de la temática en la historia humana.

Desde siempre los pueblos han considerado a las creencias como una forma tangible de preservar cultura, muchas conquistas se han hecho desde la religión, con la religión o para la religión y desde ese principio, se han transmitido costumbres y ritos, se han convertido a la fuerza o por voluntad miles de fieles y han muerto incluso aquellos que se niegan. El mundo occidental es fiel reflejo de aquello entendiendo que a pesar de la multiplicidad de credos que existen en la actualidad, gran parte de la historia de este segmento del mundo se ha construido desde la influencia cristiana.

En la actualidad no se conquista desde la religión ni se mata por profesar credos distintos en el mundo occidental, de hecho, pareciera ser que desde la mirada contemporánea del hombre a partir del auge de la ciencia, la mirada estricta del poder de Dios durante varias décadas, quedó supeditada al poder científico, sin embargo, hoy en día, en que la ciencia no ha cumplido con algunas expectativas sanadoras en la humanidad, los sujetos se han vuelto a prácticas espirituales ancestrales buscando nuevamente refugio en las creencias y el poder de un dios. Muchas enfermedades y catástrofes siguen sin ser evitadas o prevenidas, desde ahí, la ciencia pareciera no cumplir con aquello que los hombres vieron como esperanza durante tanto tiempo y hoy, las doctrinas perseveran incluso con más fuerza.

Si la globalización para bien o para mal, une o vincula, tenemos que durante mucho tiempo la imposición de la fe cristiana fue tan invasiva como las prácticas actuales de la comunicación y son estos mismos medios los utilizados para globalizar incluso en la fe.

Voltaire desde sus preceptos resumidos en la obra leída y en otras referencias a sus concepciones, intenta exponer una mirada tolerante al derecho de creer en diferentes ideas religiosas, ya lo demuestra por ejemplo en el apartado sobre la idolatría diciendo: “Así pues si en el Templo de los judíos y en los nuestros hemos respetado a las estatuas sin ser idólatras, ¿por qué tantos reproches a las otras naciones? O debemos absolverlas, o ellas deben acusamos” (146) dejando con eso clara la libertad de los pueblos a la autoindulgencia y a su derecho a decidir, sin embargo hoy, aunque parezca anacrónico y poco contemporáneo en occidente, sufrimos de un evidente proselitismo religioso y no de un condescendiente pluralismo. Hoy que es la época en que cada cual puede establecer en este lado del globo con absoluta libertad aquello en lo que cree, sólo algunos credos tienen derecho a permanecer a la luz pública. La colaboración de los medios masivos en este sentido es evidente. Podemos decir hoy que contamos con información de todo y de todos, sin embargo, ¿puede decir hoy un indígena americano que desde sus condiciones de vida puede subir información de sus creencias y fe al espacio virtual en las mismas condiciones que un cristiano o judío letrado?

La conquista e invasión americana se sustentó en la fe y se imprimió en miles de indios por la fuerza más que por la coacción natural y el mestizaje y entendiendo los avatares históricos el hecho es evidente y difícilmente discutible, pensando en la época se comprende, pero hoy, que la globalización promete ofrecer posibilidades más ecuánimes el escenario no cambia mucho. Y no debe entenderse esto como una crítica a los credos antes mencionados específicamente sino al movimiento del mundo desde las estructuras de poder. En el occidente no todos los habitantes son cristianos, sin embargo, la muerte del Papa o sumo pontífice provocó que los medios masivos expusieran durante varios días exclusivamente notas referidas al líder cristiano. La pregunta es si pasaría lo mismo con otro líder religioso si otro actor importante en la fe de una minoría pereciera nada indica que todos los medios lo cubrirían.

En fin, este texto insisto, no presenta malestar hacia los credos con mayor cantidad de fieles o con mayor poder, sino que pretende demostrar que la existencia de credos y costumbres religiosas compartidas ha provocado a lo largo de la historia procesos globalizantes desde diferentes miradas y a distinta escala, pero sin duda su importancia hoy, sigue marcando las diferencias tal como lo expuso Voltaire hace varios siglos en su análisis histórico. Los credos no son indiferentes al mundo, son inherentes y la globalización como proceso actual no está hoy ni estará más adelante, ajena a dicha verdad.

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